Hoy estoy indignado y escribo con y desde esa indignación.
La palabra ha perdido sentido, lo se, y he criticado muchas veces a quienes tienen por costumbre indignarse, pero esto que tengo ahora es indignación, pura, dura y real.
Acabo de ver el vídeo en el que varios soldados hacen polígono con su mascota. Al principio las imágenes me causaron malestar real (bajada de tensión, revoltura en el estomago, dolor de cabeza) y rabia con los soldados, pero inmediatamente después, ese malestar y esa rabia se fueron hacia el sistema guerrerista en el que nos movemos actualmente, en el que la juventud es obligada - bien sea por razones económicas, de exclusión social o de coacción pura y dura- a formar parte de esta guerra sin sentido (ninguna lo tiene realmente), separados de su hogar, de su comunidad, de su vida, para convertirlos en maquinas de matar y en carne de cañón, mientras los interesados en mantener este sin sentido histórico colombiano se dan vida de reyes. He visto muchos regresar a sus vidas convertidos en entes sin alma, sin ese brillo en sus ojos, con ansias de volver a empuñar un arma, he visto también a muchos pasar de un bando al otro, o convertirse en simples gatilleros, porque la conversión es perfecta, la maquina de hacer guerreros funciona y está muy bien aceitada.
Desde lo urbano es fácil condenar a estos jóvenes por sus acciones, pero cuando se conoce daño que les causaron en su instrucción militar, se entienden sus acciones, ellos no deben ser juzgados, ellos deben ser acompañados por psicólogos y demás profesionales que puedan devolverles lo humano que les robaron. Quien debe ser juzgada es esta sociedad, que ha permitido que generaciones enteras se pierdan en el infierno de la guerra, que incluso piden que se siga reclutando, para garantizar ese falso bienestar al que nos acostumbraron en las ciudades.
Por varios motivos, morales, políticos, personales, tuve la suerte de no tener que hacer parte del desastroso ejercito colombiano, por suerte tampoco tuve que pertenecr a ninguno de los otros bandos que a la fuerza o mediante diferentes estrategias reclutaban (reclutan) niños, amigos, en mi pueblo. Creo que esa fue la mejor cosa que hasta ahora a sucedido en mi vida, y por esas mismas razones, no puedo tolerar que se siga cometiendo el crimen del servicio militar obligatorio y las demás formas de reclutamiento forzado... ¿ Héroes? Héroes serían todos si pudieran hacer sus vidas, héroes que trabajan el campo, héroes que deciden estudiar, héroes que tienen una familia... sin la sombra de las atrocidades que les toca vivir en la guerra.
Perdonaran el desorden de ideas y la terrible redacción, pero es que esta indignación no deja pensar con cabeza fría
Abrí este blog en 2007 con la idea de contar las experiencias de un viaje, finalmente nunca lo utilicé. Llegó el momento de rebautizarlo y poner en el, ideas y argumentos acerca del mundo y de la vida….
viernes, 16 de noviembre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Demagogos Extranjeros, Estadistas Colombianos
Esta será una entrada corta, para no perder la costumbre de
escribir.
Desde hace varios años he visto, con mucha tristeza, a la gente de veredas en Cundinamarca, Meta y
Boyacá, salir a recibir las limosnas estatales, convertidas en subsidios, que
les corresponden por ser pobres y pobrecitos campesinos que viven en esas zonas
que a muchos de nosotros, nos producen alergia física y mental. También he
visto, cómo la gente se acostumbra a
estas limosnas, (¿el cual es el fin último de las limosnas?) y acuden desde
lugares lejanos, para recibir cantidades de dinero, que no son suficientes para
nada, ni justifican el esfuerzo, pero que cómo toda limosna, se vuelven necesarias.
Estos subsidios y todos los subsidios, son, desde mi punto
de vista, un exceso de demagogia y una forma de mantener la relación de dependencia
directa de los ciudadanos hacia el estado y no permiten el crecimiento personal
y comunitario. ¿Qué pasaría si en vez de dar un subsidio de alimentación
infantil de 70 mil pesos a cada familia de una vereda o inspección, se
invirtiera ese dinero para desarrollar proyectos comunitarios, que garanticen
la soberanía alimentaria de la zona? ¿No sería eso de verdad poner a las “familias
en acción”? Pero eso eliminaría las posibilidades de presionar a los individuos
al momento de buscar votos (durante las elecciones nacionales, parlamentarias y
regionales pasadas la amenaza “si eligen a tal o cual que no es uribista, se
quedaran sin subsidios” surgieron a lo largo y ancho del país) y no tendría los
efectos electorales que buscan las limosnas.
Pero, oh sorpresa, los mismos que critican porque sí a los
gobiernos de izquierda latinoamericana y que los califican como populistas y
demagogos, por desarrollar programas,
que por mi ignorancia sobre ellos no puedo analizar, esos mismos digo, son los
mismos que alaban la entrega de subsidios y los que las prometen durante las
campañas electorales (no digo campañas políticas, porque política es otra cosa).
Y no entiendo esa lógica, los mismos noticieros que
cubrieron las elecciones de Venezuela y mostraron varios programas chavistas,
entre ellos los mercados populares, como muestra de populismo, cubren ahora las
extensas filas de los colombianos para recibir limosna y el aumento de familias
subsidiadas, como un gran logro del estado y el gobierno colombiano…
¿Alguien me puede explicar esto?
Etiquetas:
Demagogia,
Familias en Acción,
Populismo
sábado, 8 de septiembre de 2012
De Sequías y Otros Mitos
Hace días tengo pendiente la
escritura de esta entrada.
En agosto realice un viaje corto
hasta Ibagué, a una celebración familiar. El viaje de ida lo hice pasando por
Girardot, Flandes, Espinal. En la época que hice el viaje, en todos los medios
de comunicación divulgaban la noticia de fuertes sequias en toda esa región y
los entusiastas del calentamiento global le achacaban la situación a este fenómeno
y a la “furia de la naturaleza malvada”.
Cuando pase por las vías estuve
muy pendiente de ver lo que pudiera de esta “tragedia” desde la visión
disminuida que permite la ventana de un bus, sin embargo esa limitada visión me
regalo un buen material de análisis. En este punto debo decir, entes de
continuar, que me habría gustado tener fotografías que ayudaran de forma visual
a hacer esta narración, pero lamentablemente tendrán que confiar, o no, en mis
palabras. Al borde de la carretera se podrían
observar varias fincas ganaderas, sin un solo retoño de pasto, toros y vacas
comiendo tierra; otras con macollas de pasto de color "amarillo sequía", tierra
suelta, polvo pegajoso alborotado por todo el aire… Pero ¡oh sorpresa! al lado
de ese desolador panorama, campos de arroz con irrigación estupenda, cultivos
de mango verdes, como la esperanza que se les escapa a los vecinos de estos
cultivos, algunos potreros con canales de agua corriente y pasto lleno de vida,
toros y vacas gordos y bien alimentados. Situación extraña, algunas de estas fértiles
y húmedas-si cabe el término en esta región seca de Colombia- estaban en medio de terrenos áridos
de un color café pálido y triste. Pero, esto no era lo que decían
los medios, para ellos la sequía era (es) general y la culpa es del cambio climático.
Lo que yo vi entonces, era tal vez una ilusión producida por el calor, pero mi
interpretación (repito, limitada por la visión desde la ventana de un bus) es
diferente y aquí va:
El calentamiento global y la
furia de la naturaleza, no son más que estrategias distractoras por parte de quienes
necesitan manejar a su antojo los recursos naturales (que forma tan fea de
referirse a la naturaleza), de quienes pretenden apoderarse de tierras y están
empezando a utilizar el desplazamiento climático como arma, de quienes
pretenden hacerse con todas las ganancias de la producción agrícola del país.
En esa zona específica hay distritos de riego, desarrollo agrícola,
principalmente arrocero, a gran escala. Es cierto, no lleve hace mucho, a
principios de agosto la gente de Ibagué me decía que llevaban tres meses sin ver caer una gota de agua en la ciudad, pero también es cierto que en la parte alta
de la cordillera, por lo menos hasta ese momento estaba lloviendo (incluso
durante el viaje hubo lluvia en varios lugares), que la parte alta de la cuencas
está recibiendo todavía- esto es una suposición, pero a principios de agosto sí
era así- grandes aportes hídricos producto de la lluvia y lo que es más cierto
es que en algunas fincas incluso sobra el agua.
No podemos prestarnos a esta
situación; cambio climático sí hay, este es un mundo en constante cambio y
evolución, daños ambientales causados por el hombre, todos los que se nos
ocurran… Pero utilizar como excusa el calentamiento global y hacer ver a la naturaleza
como un ser monstruoso y vengativo para justificar los atropellos, desplazamientos,
concentración de tierras, etc, es una actitud que no podemos seguir patrocinando,
hacerlo sería convertirnos en cómplices
de estas nuevas formas de violencia que se están implantando en el país.
Hasta pronto
jueves, 28 de junio de 2012
Un nuevo culto
Hace unos días tuve la
oportunidad de asistir a una reunión de vendedoras (aunque había hombres las
mujeres eran mayoría aplastante) de una de esas revistas de venta por catálogotan
de moda en la última década en el país. A la mejor manera de investigador del
siglo XIX, haciendo parte y sin participar de ella realicé un pequeño análisis
de este fenómeno tan popular entre los estratos medios de la sociedad
colombiana.
A la mejor manera de las iglesias
cristianas estas reuniones son apoteósicas, el salón estaba a reventar, tuve
que ceder mi puesto y salir mientras el administrador del lugar donde se
desarrollaba conseguía cuantas sillas fueran posibles para acomodar a todas las
asistentes, sillas estas que siempre fueron insuficientes. Al llegar varias
auxiliares voluntarias se encargan de acomodarnos advirtiendo eso sí
anticipadamente que las señoras tendrían que cargar en las piernas a sus hijos
para que cupiera todo el mundo, después de esto y al margen del saludo inicial las
auxiliares pasan repartiendo galleticas (de las mismas que ofrece el catalogo)
bajo la advertencia de que solo se puede comer UNA para que “alcance para todos”, mientras la gente se amontona y
las amigas ocasionales se saludan y se cuentan las generalidades de su vida el
último mes. Y es aquí cuando llega uno de los momentos más emocionales de la
reunión: El Himno. Mientras
paso por el frente de algunas de estas iglesias cristianas o evangélicas y veo
a sus feligreses entonando himnos de alabanza veo la misma pasión y frenesí que
vi ese día de parte de la mayoría de las asistentes, cantaban, gritaban,
aplaudían, elevaban las manos al cielo, cerraban los ojos (ver fotos). El himno
en sí es una mezcla de música para planchar y canción de Fanny lu (no sé si
estoy redundando con esta expresión), con estrofas que en algunos apartes
parecen sacados de libros de Coelho, pero viendo la pasión ciega con la que lo
cantan pienso que daría lo mismo fuera cual fuera su música, ritmo y prosa.
Supongo que hay muchas teorías explicando la importancia de himnos y canciones
de batalla en la sugestión y condicionamiento neurolingüístico de grupos
humanos, pero estando allí parado o es
necesario echar mano de estas teorías para darse cuenta de este hecho. El
estado cuasi hipnótico-extático en el que quedan las asistentes después de
cantar permite que la reunión se desarrollé de forma fluida por el periodo de
tiempo necesario para contar las novedades del catálogo y algunas otras
cuestiones técnicas. Cuando el éxtasis empieza a decaer llega al rescate la
felicitación de cumpleaños, las cumpleañeras se levantan mientras el resto
corea el Happybirthday, esta
actividad permite comentar algunas otras cosas respectivas al catálogo en sí.
En esta reunión tuve la fortuna de observar la implementación de una nueva
estrategia de sentimentalización- si
se me permite la utilización del verbo- “La Caja de los Deseos”, acá las
mujeres escriben sus deseos anónimos y los depositan en una caja, los deseos
(casa propia, estudio de los hijos, conocer el mar, etc.) serán leídos de a
cinco por cada reunión hasta el fin de año. La idea manifestada es que al leer
el deseo todas las mamas pondrán su buena energía para que se cumpla. La idea
-interpretada por mí- es mantener a las señoras pendientes durante todo el año
hasta que su deseo sea leído y como la mayoría de los deseos son similares
nunca sabrán a ciencia cierta cuál fue el suyo y si alguna escribe uno
diferente se sentirá comprometida con las demás a enviar buenas energías así
como ellas le enviaron en su caso.
El último, y quizá más importante
de los ganchos de atracción a esta actividad es el sorteo de algunos de los
productos ofrecidos en el catálogo, no los mejores, no los más caros, pero sin
embrago da la impresión de que todo el mundo (incluido yo) asiste a esta
reunión con la esperanza de conseguir alguna de estas dadivas. El sorteo además
es una forma de verificar inmediatamente el pago de los pedidos realizados,
pues para participar en este se debe entregar la factura de cancelación. La
parte final de la reunión no se los puedo contar porque después de ganarme una
manilla “Para ti mamá” y un paquete de galletas, siguiendo el ejemplo de las
demás asistentes abandone la reunión.
Ubicación:
Villavicencio, Meta, Colombia
domingo, 17 de junio de 2012
#YopalSinAgua
Está noche (17/06/12) los
noticieros colombianos se mostraron preocupados por el corte del servicio de
agua en tres ciudades –Cali, Ibagué y Armenia- sufrían por la falta de agua
potable durante 24 horas, está situación sin duda es muy grave, pero a la vez
es indignante ver la poca importancia que le dan a una situación 384 veces más
grave (hasta el día de hoy). La ciudad de Yopal con entre 130 mil y 150 mil
habitantes, desde hace más de un año sufre de falta de agua potable, desde el
29 de mayo del año 2011 y es una situación grave a la que se han tenido que
adaptar heroicamente desde el principio pues siempre las medidas han sido
insuficientes. En este punto de la reflexión creo conveniente explicar que mi
vínculo con Yopal es reciente de hecho conocí Yopal cuando esta crisis inicio,
por razones laborales como muchos colombianos he tenido que desplazarme a esta
ciudad durante el último año. Recuerdo esos primeros días como el paisaje de la
ciudad era extraño, casas y oficinas con baldes ollas y todos los recipientes
posibles esperando recibir de la misma lluvia el agua necesaria para poder
seguir desarrollando sus vidas con la mayor “normalidad” posible. También
recuerdo la retórica de muchos líderes prometiendo una pronta solución definitiva
a este problema. Pero las cosas se han ido diluyendo y quedando en el aire como
muchas de las promesas que por años hemos escuchado los habitantes de esta
mitad de Colombia abandonada y desangrada que es la Orinoquia. Volví a Yopal y
a Casanare en el momento más candente del proceso electoral regional, asistí, o
mejor dicho coincidí en varios escenarios y debates políticos y con tristeza vi
y oí que la bandera del actual gobernador no era el retorno del agua en Yopal,
si no el ofrecimiento de conciertos de Vicente Fernández en todos y cada uno de
los pueblos del departamento (ofrecimiento que por cierto no va a cumplir).
Esto lo comento simplemente para demostrar que el abandono de esta ciudad en
particular y de la región en general es producto en gran parte del auto
abandono y la actitud negligente de la clase dirigente local.
Más de un año sin agua y las
cosas parecen no cambiar por algún tiempo y mientras tanto esta ciudad y sus
habitantes seguirán sufriendo del abandono de los medios de comunicación
nacionales, ni siquiera el impulso que desde Twitter dieron algunos pobladores
de Yopal a esta causa con el Hashtag #YopalSinAgua que se convirtió en
tendencia por pocos días y después como por arte de la magia de la velocidad
informativa actual se desinfló y prácticamente desapareció del ámbito nacional.
De todo corazón espero que por lo
menos este problema tanga rápida solución y que el gobierno central y el local
se pongan de acuerdo de forma rápida y efectiva para que la gente de Yopal y
sus habitantes ocasionales podamos gozar a plenitud de las maravillas que
ofrecé.
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